Cada generación tiene su manera de recibir conocimientos, cultura y tradiciones. Primero se transmitían oralmente a través de miles de historias que pasaban de unas generaciones a otras (el recorrido era del oído al corazón y del corazón a la boca👂→❤️→👄) conforme nos fuimos industrializando🏭 el medio más utilizado fue el libro📖 y la educación formal (así que el recorrido era más largo: de los oídos y ojos al corazón y del corazón a la boca👂👀→❤️→👄) y así llegamos a la actualidad donde el cine, la televisión y la radio irrumpieron con fuerza y se convirtieron en el medio para esta transmisión, recepción y adoctrinamiento de cultura (todos nuestros sentidos estimulados🤩🧐
Para quienes nacimos en los ochenta, la gran influencia vino de la industria del entretenimiento📽️🎟️🎭 colores, música y estilos extravagantes por doquier. Ya para los años noventa muchas sitcoms eran una cita semanal📆. Las series que veíamos nos hacían esperar sus capítulos con paciencia e ilusión🧘 pero lo mejor era que todo el mundo veía las mismas, con lo cual nos daba tiempo a debatirlas, crear teorías, elegir a nuestros personajes favoritos y dar forma al fenómeno fan. Tenéis que saber, que no soy una persona que añore el pasado, pero justo esto sí que lo echo mucho de menos por muchas razones pero, eso es harina de otro costal.
Repasando los personajes de ficción que me han enamorado🥰 y que han influido en mi personalidad, veo un patrón clarísimo🧐 ya veréis a lo que me refiero:
Phoebe Buffay (Friends), Phil Dunphy (Modern Family), Edward Bloom (Big Fish), Idgie Threadgoode (Tomates verdes fritos). Todos tienen algo en común:
- son excéntricos🤩 y sensibles🥲.
- tienen un gran sentido del humor 🤣y un carácter entusiasta😎.
- poseen un mundo riquísimo en su interior🌈.
- pese a las dificultades, viven con autenticidad💃🕺.
Mientras escribía, inevitablemente entré en un proceso de introspección, que me hizo pensar: ¿Qué dice de mí, el apego que siento por estos personajes? ¿Qué y por qué me inspiran tanto? ¿habrán perfilado mi personalidad? ¿forman parte de mí, o solo me entretienen?
Al hacerme estas preguntas derivé en un recuerdo: Cuando cursaba mi último año de bachillerato, nos hicieron algunos test de aptitudes vocacionales que “supuestamente” nos alumbrarían, como un faro, el camino para elegir una “buena profesión universitaria”. Los test arrojaban una serie de cualidades y potencialidades que tenías y que determinaban, cual oráculo, a qué profesión te podrías dedicar en tu futuro venidero. En mi caso, el oráculo habló y dijo que me orientara a carreras de “ayuda al otro” como enfermería, magisterio o psicología.
Como buena rebelde, desobedecí el mandato y elegí Ingeniería Industrial ¡jajaja que ilusa!
En este caso el oráculo🦧 tenía razón y los dioses respondieron con fuerza a mi acto de resistencia, reprobándome hasta los buenos modales.
Unos meses después me cambié de carrera a Ciencias Pedagógicas 👩🏼🏫y disfruté mucho estudiar esta carrera aunque aún a día de hoy, me sigue gustando la Ingeniería Industrial.
Siento que tuve profesores que no sentían pasión por lo que transmitían y quizás por eso no logré sentir esos conocimientos en mi interior, o sencillamente no tenía las capacidades necesarias ¡quien sabe!🤔
Si mis profesores hubiesen tenido la mitad del entusiasmo que tiene el personaje de Phil Dunphy o la mitad de originales que Phoebe Buffay, estoy 100 % segura que hoy sería ingeniera industrial.
También estoy muy segura que si mi elección hubiese discurrido por carreras como Sociología, Filosofía, Ciencias del Deporte o Mecánica Automotriz, también habría acertado.
¡El oráculo peca de prudente! y se queda muy corto en sus recomendaciones.
Después de recordar esto, se me vino una ocurrencia a priori muy loca: ¿te imaginas que en vez de pasarte esos test, analizaran los personajes reales y de ficción que te inspiraban y te movían el espíritu? Entonces mi abanico🪭 de opciones se ampliaría mucho, por ejemplo:
* Podría ser una gran negociadora, porque mi profesora Roxana nos impregnó el interés por hacer debates.
* Una agente inmobiliaria como Phil Dunphy.
* Una vendedora ambulante y viajera como Edward Bloom.
* La propietaria de una cafetería que también era jefa de una red clandestina para ayudar a fugitivos como Idgie Threadgoode.
* Una masajista y emprendedora como Phoebe Buffay.
Prepárate🤯que ahora viene lo bueno, se te van a abrir los ojos como platos😮
Resulta que mi experiencia laboral ha transcurrido por diferentes caminos, ¡te cuento! he sido negociadora, vendedora, camarera y dueña de una cafetería, emprendedora y masajista, de momento, me queda pendiente lo de la red clandestina de ayuda jajaja, al tiempo…
Puedo afirmar con seguridad que estos personajes, sí reflejan mi interior, mis inquietudes y mis valores, quizás por eso los he querido tanto y ¿puedes creer que escribiendo este artículo es cuando me he dado cuenta de este hecho? Quizás a ti te pase igual ¿te imaginas? ¡bueno, continuemos!
Personalmente, la gente que me causa curiosidad ya sean reales o creada para la ficción son esas que se crecen en las adversidades, se transforman y eligen siempre una actitud entusiasta frente a sus circunstancias, pero ojo, no hago exaltación del dolor, aguante o sufrimiento, nunca me verás hacerlo, porque lo creo totalmente innecesario y, por el contrario, siento necesario crecer en un mundo más amoroso, sano, desinteresado, menos competitivo y más original.
Valoro la resiliencia auténtica, no esa que se repite como un slogan, sino la que se forja en lo íntimo, sin glamour, esa que transforma heridas en creatividad, humor o sabiduría. También valoro la sensibilidad ética y no va conmigo eso de romantizar el sufrimiento, de hecho pienso que deberíamos ir rompiendo los eslabones de esa cadena⛓️💥 de “repetición sufrida” que no nos deja descubrir lo que nos da sentido o como diría Idgie ¡TOWANDA! ¿no conoces este grito?🤨 es una expresión de empoderamiento femenino popularizado por la película Tomates verdes fritos y que simboliza la fuerza, la unión y la valentía para afrontar la adversidad. También puede referirse a “ser amado” o “ser audaz”. Y Si hay un personaje que encarna perfectamente las características de «towanda» es la gran Phoebe Buffay.
En Friends, fuimos conociendo poco a poco su historia y comprendiendo la complejidad de su personalidad.
Pienso que los guionistas se tomaron su tiempo para crear un personaje profundo además de muy excéntrico y gracioso.
Durante su adolescencia vivió en las calles de Nueva York (literalmente no tenía casa) experiencia que marcó profundamente su carácter. “Buscándose la vida” pasó por múltiples oficios: en el plano artístico fue cantante, compositora y autodidacta de la guitarra; además actuaba en el Central Perk y en otros lugares; hasta tuvo el videoclip de su canción Smally Cat. También, aparecía como extra en la telenovela de Joey. En el plano laboral más cotidiano, fue secretaria de Chandler, camarera con Mónica y por supuesto, masajista.
(Todos los masajistas sabemos que los inicios en esta profesión no son fáciles y que hay que combinarla con otros trabajos para tener una economía solvente pero, es solo al principio).
Uno de los aspectos que más me gustaba de esta serie era cómo ese grupo de amigos iban sosteniéndose los unos a los otros.
Una de mis escenas favoritas, es cuando ella viene corriendo a contarles a sus amigos una idea que tuvo y que quería ponerla en marcha: “el Relaxi-taxi” una furgoneta acondicionada para dar masajes mientras los clientes se desplazaban por la ciudad.
Más allá de lo laboral, Phoebe tenía un corazón íntegro, hablaba varios idiomas, defendía ideas alternativas, era ecologista, vegetariana y activista comprometida. Su mayor acto de amor fue ofrecer su propio cuerpo para gestar a los hijos de su hermano, que finalmente fueron trillizos.
Su sensibilidad, ética y creatividad desbordante la convertían en una mujer de acción: ella pensaba, creaba y actuaba sin esperar que la vida le resolviera nada. ¡La amo!
Como fan de la serie (especialmente de Phoebe) siempre me quedaron algunas preguntas🤔 que los guionistas nunca contestaron en la trama: ¿Cómo fue que Phoebe, con su historia tan dura, extrema y excéntrica, terminó siendo masajista? ¿Fue acaso fruto de casualidades, pura supervivencia, o tal vez alguien la amadrinó y le enseñó esta profesión? ¿Acaso los guionistas Marta Kauffman y David Crane se inspiraron en alguna persona real que conocían?
Lo cierto es que Lisa Kudrow, la actriz que dio vida al personaje (una mujer bastante auténtica de por sí) confesó que se inspiró en una compañera de colegio que, pese a haber pasado grandes penurias, mantenía siempre una actitud tremendamente optimista.
Lo que no sabía mientras veía Friends, era que yo misma terminaría siendo masajista. No estaba en mis planes ni en mi radar de posibilidades y sin embargo, una serie de hechos “raros” y casi por azar me llevaron a descubrir esta profesión. Y así, casi sin darme cuenta fue Phoebe quien me enseñó (con humor y a su manera) la ética de esta profesión, las situaciones que pueden presentarse en la camilla y cómo resolverlas. Aunque la serie exageraba ciertos momentos para provocar la risa, pienso que es una gran forma de acercarse a lo que vivimos los masajistas en el día a día.
Os voy a narrar, a modo de ejemplo, algunas tramas que se desarrollaron en torno a la profesión de masajista y cómo Phoebe las resolvió:
Ejemplo 1: Alguien puede morir en tu camilla😵
En un episodio, una señora mayor falleció mientras recibía un masaje de Phoebe. Lo gracioso fue que el “espíritu”👻 de la mujer decidió meterse en el cuerpo de Phoebe porque sentía que aún le quedaban cosas por vivir ¡Vamos, que aún no era su momento!
En ese capítulo Phoebe también acudió a la boda de la exesposa de Ross con su novia bajo el influjo “del espíritu” el cual salió de su cuerpo cuando las declararon mujer y mujer👯♀️ afirmando el espíritu, que «ya había visto todo lo que tenía que ver» (recordemos el contexto y la época de la serie, aunque ya era vanguardista).
Más allá del humor, este capítulo toca varios temas:
* La forma en que Phoebe trataba a las personas con dignidad y respeto, especialmente a los adultos mayores (y a sus espíritus, jajaja) y…
* La posibilidad real de que una situación así pueda ocurrir en la vida de un masajista☠️, lo cual requiere actuar con serenidad y responsabilidad.
Ejemplo 2: El cuerpo es sagrado😇 y merece el máximo respeto
En otra ocasión Ross se hizo pasar por masajista, porque creía que le iba a dar un masaje a una mujer guapísima (obviamente, por motivos totalmente opuestos al de nuestra profesión) pero terminó con el padre de ella en la camilla. La escena muestra su incomodidad y hasta rechazo😖 por el cuerpo de ese señor, al punto de dar el masaje con unas cucharas de madera que encontró en su cocina y así evitar tocarlo.
Phoebe al enterarse de lo ocurrido🤬 confrontó a Ross y le explicó lo irrespetuoso que fue con su cliente (de ella), dejando claro que para ella existía un “código ético del masajista”. Lo que Phoebe me enseñó en este capítulo es que el masaje exige respeto absoluto hacia la persona que tienes bajo tu cuidado, sin importar la edad, género, color de piel, creencias o cualquier diferencia. Nuestro trabajo no es exclusivo, sino inclusivo; nuestras manos se entrenan día a día para ofrecer soluciones, bienestar, equilibrio a cualquier persona que acude a nosotros.
Ejemplo 3: La incompatibilidad entre cliente y masajista existe🙅♀️🙅♂️
Hay un episodio en que se plantea un tema curioso y que puede pasar. Se plantea la situación de la “posible incomodidad” de Mónica por recibir un masaje de su gran amiga Phoebe, pero esta la convence de intentarlo porque ella es superprofesional y estaba segurísima que Mónica se sentiría totalmente cómoda. Pero a veces pasa, que podemos ser las mejores amigas del mundo y, aún así, seamos incompatibles en un masaje. Resulta que Mónica expresaba su placer con ruidos exagerados y muy similares a gemidos sexuales. Esa situación incomodaba tanto a Phoebe que apenas podía concentrarse y seguro que quería “arrancarse las orejas” y sí, lo digo con certeza porque me ha pasado alguna vez y me parece una situación muy incómoda.
Esto refleja cómo, más allá de la técnica, a veces nos encontramos con clientes con quienes la conexión simplemente no fluye: porque tú no hablas y ella sí, porque tú eres serena y la otra persona es extremadamente nerviosa, y un largo etcétera. Es necesario, primero aceptar que puede pasar y después aprender a manejar esa incomodidad o explicarle a tu cliente la incompatibilidad. ¡Tú decides!
Ejemplo 4: La contradicción y lucha frente a la industria del Wellness ⛔🏭🧘
Phoebe, también nos muestra la otra cara del trabajo como masajista: a veces se genera tensión en nuestro interior, entre las convicciones personales y las exigencias de la industria del bienestar (no se llama “industria” en vano). En algunos capítulos se evidencia cómo ella, aun teniendo principios claros y un fuerte sentido ético, a veces debía aceptar trabajos en entornos que no coincidían con su forma de ver la profesión, más específicamente con los spas.
Esa contradicción es muy real: quienes hemos trabajado dentro de la industria del wellness sabemos lo injusta, desigual y poco ética que puede ser. Se habla de cuidado y bienestar, pero muchas veces se precariza a los profesionales, obligándonos a negociar entre nuestro “sentido” y las condiciones laborales para poder acceder a derechos básicos.
Se viene propaganda… Yo lo viví en primera persona y por eso, en mi libro «Cuando dejé de vender mis manos. La metamorfosis de una masajista» hablo de lo difícil que es al principio obtener experiencia y conseguir clientes. Al entrar a trabajar en un spa, te encuentras de frente con un sistema que explota esa vocación, hasta dejarte completamente vacía. En mi libro recomiendo trabajar un año en un spa para adquirir experiencia, para que aprendas lo que más te entusiasma y para que construyas tu propio camino. También aclaro que siempre hay excepciones, aunque, de momento, yo no conozco ninguna.
El aprendizaje que deja Phoebe (y que yo confirmé) es que debemos ser conscientes de esa contradicción, cuestionarla y encontrar la manera de ejercer nuestra profesión sin perder nuestra dignidad ni nuestra voz.
Ejemplo 5: La ética 🗝️como solución a las situaciones más comprometidas
Uno de los aprendizajes más valiosos viene en un capítulo, que es para morirse de las risas. Aquí nos muestra a Phoebe muy nerviosa porque se sentía atraída por su cliente y ella era consciente de que no debía hacer absolutamente nada que comprometiera su ética. Para no dejarse llevar por esa tensión, se imaginaba que estaba dándole un masaje a su amigo Chandler (a quien veía como un hermano) para no proyectar intenciones erróneas en sus manos. Así pasó una hora eterna imaginando que masajeaba: “la rodilla de Chandler🦵”, “el pie de Chandler🦶”, “la mano de Chandler🖖…” Al final, termina confesándole a su cliente lo que le ocurre y deja claro que, como masajista, no puede mezclar «el deseo» con trabajo.
La enseñanza aquí es clara: jamás debemos confundir un masaje con lo sexual (aplicado de masajista a cliente y de cliente a masajista). Eso mancharía a quien lo hace, a la profesión entera y puede dejar huellas profundas en la persona atendida. No podemos usar nuestra posición de poder y no debemos olvidar que desconocemos la historia personal de quien confía en nosotros para su cuidado y por eso nuestra intención y energía deben ser siempre limpias y profesionales. Y ya para finalizar…
Ejemplo 6: No todo el mundo sirve como masajista⛔💆
Finalmente, está el famoso capítulo donde Mónica se revela como “la peor, mejor masajista del mundo” (no lo escribí mal) es que Mónica siempre tenía que ser la mejor en cualquier cosa. Cuando comienza a darle un masaje a Phoebe, esta grita desesperadamente por el dolor y le pide que pare y con total franqueza, le dice:
“Como masajista y como ser humano, te ruego que no le hagas esto a nadie”
Jajaja😆 más allá de las risas, aquí queda clarísimo que no cualquiera sabe dar un masaje o puede ejercer esta profesión. Se necesita sensibilidad, técnica, conocimientos, vocación y varios cientos de masajes (500 masajes) para comenzar a sentir cierto dominio en las manos.
Y por todos estos ejemplos (y por cómo los viví, los interioricé y los elevé casi a un nivel “celestial”), para mí Phoebe Buffay es la mejor masajista del mundo mundial.
Me gustaría recomendarte que hagas este ejercicio: piensa en tus personajes de ficción y de la vida real favoritos, aquellos que han influido en ti. Analiza sus cualidades y valores, hazte las preguntas necesarias para descubrir que hay de ti en esos personajes. Y, por favor, conoce a Phoebe Buffay porque tiene soluciones para muchas de las cosas que pueden pasarnos como masajistas
Mis personajes preferidos se despiden de ti a su manera:
Phil Dunphy y su“Phil-osophy: Siempre lleva el ritmo en tu corazón y una pequeña canción en tu cabeza”.
Edward Bloom:
“Un hombre cuenta sus historias tantas veces que se convierte en ellas. Las historias viven después de él, y de esa manera se vuelve inmortal”.
Phoebe Buffay:
“Me encantaría, pero no quiero”.
Idgie Threadgoode:
¡Towanda! (su grito de poder, rebeldía y fuerza).
Hasta la próxima (deja un comentario si quieres compartir lo que dijo tu oráculo antes de que acabaras siendo masajista.
Este artículo fue escrito bajo la influencia de Saturno retrógrado en Piscis y con la energía de un eclipse de luna en Piscis. Esto es verdad, pero no sé exactamente qué significa -yo soy de Piscis- jajaja.

One comment
Merche
Qué forma tan bonita de escribir y de hacernos viajar Marga (aún cuando algunas lectoras tenemos la osadía de no haber visto Friends!!, pero con tu artículo me dan hasta ganas).
Me encantan las pequeñas tramas finales y la moraleja que sacas! Muy de acuerdo y me recuerda que “lo que no es pa ti, ni aunque te pongas, y lo que es pa ti, ni aunque te quites”
Tienes un don para escribir divertido y enganchar amiga 🙂